No, soy yo, no son ellos.

Siempre he sentido atracción por los olores (si, algo extraño, tontería para muchos, no para otros) no puedo evitarlo, no puedo ignorarlo.
El recuerdo de muchas personas las relaciono a un olor, una fragancia…

No, soy yo, no son ellos.

He conocido el peligroso olor a gasolina,
a cielo,
a azahar,
a desesperanza,
a madera quemada,
a un desagradable pero instructivo olor a mierda…

No, soy yo, no son ellos.

He conocido a quienes ya no recuerdo; a quienes pasaron sin “prender”, los que no hicieron fuego de su vida; los inoloros.

Por lo que más quieras, no pases por la vida de nadie sin dejar un recuerdo. Una fragancia que perdure mientras viva la memoria.

©Eloy Cánovas

(Fotografía de “Larga Brevedad” de Rafael Lechowsky)

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He de confesarte algo

Si, he de confesarte algo;

He encontrado un lugar donde vivir.
Sin miedo al desahucio,
sin cuotas ni hipotecas,
sin contaminantes.

Sus paredes son de color esperanza,
todo exterior, luz por todos lados.
Con un jardín donde perderse,
tan grande como para perder también la cuenta.

Tiene una peculiaridad que no te vas a creer;
podemos llevárnosla a donde queramos,
no pagaremos peaje ni impuestos.

Me he permitido el lujo de ponerle nombre,
algo sencillo, fácil de recordar (y encontrar):

~Voy a ser feliz~

¿Vienes conmigo?

©Eloy Cánovas

Voy a hacerlo…

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“La gente no quiere pensar. Quieren entregar el mando de sus vidas para que otros tomen las decisiones por ellos”  cuando Sara Northrup Hubbard (1924 – 1997) pronunció esta reflexión, no estuvo muy lejos de la realidad, refleja bastante bien la sociedad de hoy.

Hoy la palabra “miedo” esta muy presente, y en ocasiones arraigada con fuerza en la vida de las personas, ni un solo paso por miedo a…
A todos nos a pasado el comentar a amigos y familiares los proyectos (a cualquier escala) que tengamos entre manos y que queremos llevar a cabo, y con ello, “la pregunta” -¿En serio, te ves capaz de hacerlo?
Nos preguntamos si somos capaces de hacer algo incluso antes de plantearnos un objetivo (o meta). Paulo Coelho dijo una vez que “nadie deja de llegar cuando de verdad se lo propone” y de ser así, desmonta cualquier castillo donde “el miedo” anide. Coelho matiza seguidamente que cuando realmente quieres algo, lo deseas con todas tus fuerzas luchando por ello, entonces “el universo conspira para que lo consigas”.
Termino con la pregunta del principio y que nos hacen (y nos hacemos) en ocasiones:
-¿En serio, te ves capaz de hacerlo?
-Bueno, quiero pensar que soy capaz de hacer cualquier cosa… de hecho, voy a hacerlo.

Ésta es la actitud, ésta es la actitud con la que podemos cambiar el mundo… y por tanto, nuestras vidas.

©Eloy Cánovas