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Ser(te) feliz.

Cuídate de quien te exige estar siempre feliz y radiante.

Ser tú está bien. Que te digan cómo, cuándo y dónde estar para ser tú, no. No hay aforo que abarque la cantidad de expertos que te exigen ser feliz, y qué pocos encuentras en quien te invita a ser(te) primero para ser(lo) después.

Ser feliz no es una imposición, no se impone vivir en una sonrisa permanente. Se vive ser feliz, se siente ser feliz, y no, no siempre se consigue. No pasa nada.

Lo contrario a la felicidad no es la desdicha,
es que no hagas nada para ser, feliz.

Tener sentimientos agota, pero fingir tenerlos es mortal.
Cuídate de la necesidad de ser sin estar, cuida(te) corazón.

©Eloy Cánovas

Tu grandeza

Si te ves a través de otros ojos, quizá te sorprendas.
Ya sé que hay quien destroza con todo a su paso con tal de encontrar la belleza en el interior, créeme, te entiendo.

Pero solo te pido que creas, que creas en todo aquello que hay al otro lado del miedo. Un mundo, el tuyo.

Que encuentres lo mejor de ti en otra persona.
Allí, donde están las ganas de tenerte, si, en ella.

De entre todos tus sueños, deja hueco para quien quiera compartir el suyo contigo. Quizá se parezca al tuyo, y claro, acabe por mejorarlo.

Necesito que creas en un mundo en otros ojos. Es posible encontrarte en ellos, llegar a casa a través de ellos. Que te quieran así, si crees, como nunca antes.

Créeme si te digo que haces falta,
en otros ojos que reflejen tu grandeza.

©Eloy Cánovas

Hogar

A ti, que deseas todo el calor de los hogares.
Para todos, menos para ti.

A ti que deseas todo lo bonito de la vida. Pero para ti no, o como última opción, tú. Opción que ya te encargarías de posponer(te), como siempre haces.

Son malas fechas para quien solo quiere a los demás, para quien solo quiere a quien ya no, ya no está.

No puedes seguir así.

Ármate de valor para dejar de ser la parte oscura de la casa, dejar de decir que todo está bien para que empieces a estarlo. Empezar a tener pasión por la vida, para que dejen de tenerte compasión.

Dime, ¿qué piensas hacer con el plato de tristezas que te plantas delante cada día?. Esa tristeza cruda y al punto de sal que ni aderezas ni compartes.

Podrías empezar por ir al cajón de los cubiertos y coger un puñado de ellos. Suéltalos sobre la mesa donde todo está bien. Hoy bendices tú la mesa, hoy se come de tu plato hasta terminarlo.

Feliz Navidad. Feliz tú.

©Eloy Cánovas

Dar por sentado.

Sé que quizá no vayas a darme la razón, no te preocupes, no la necesito, no sé qué hacer con ella. Quédatela para ti.

Me basta con que lo leas, te leas si eso, nada más.

He visto a personas dar por hecho el amor que reciben, que es lo más parecido a darlo por sentado o por muerto, lo mismo es.

Y claro, luego vienen las sorpresas.

Hay quienes no son valorados por sus parejas por la misma razón, porque llevan mucho tiempo haciendo lo que supuestamente deben de hacer, querer. Hasta que un corazón se cansa de mendigar, de dar sin ser correspondido, es así, el momento llega.

Y cómo jode, cómo jode que no se acuerden de ellos. Que se cansaron de dar lo que no venía de vuelta, que dejaron de ser prioridad para ser la opción que siempre está, es decir, la última.

No me digas que amar es cuestión de prioridades, porque o eres apuesta, o eres descarte.

Avisado estás.

Si alguna vez das por sentado, si se te ocurre quitarle valor a quien está y estuvo pese a que tú no tanto, entonces puede que esperes tú.

Que esperes sentado,
con toda la razón,
para ser descarte.

©Eloy Cánovas

Lo que amas

Hay quien dice que cuando dejas ir lo que amas,
si no vuelve es porque lo estuviste haciendo solo.
 
Quienes lo dicen, no te conocen.
 
Cuando pensaba que te tenía, qué lejos te sentía.
Te creía mía, dándote por sentada. Y claro, qué error.
 
Ahora que ya no te tengo, vienes a cuidarme.
Ahora que vuelas, ya eres mía para siempre.
 
Porque ahora sí, ahora tú.
 
©Eloy Cánovas

 

El baúl de los recuerdos

Abro el baúl de los recuerdos.
Sí, eso que también soy yo.
Y se escucha…                                                       -Fue un error.
                        -No miraste por mi felicidad.
                                                        -Qué mal acabó todo.
                         -Te fuiste a ser feliz porque nunca me quisiste.
                                           -No te reconozco

Cierro el baúl. Ya es suficiente.

Uno recuerda cuando se fue justo un instante antes de pedir que le quieran. El vértigo de pedir algo así, acantilado abajo. ¿Cómo vas a pedir tal cosa?, claro, no lo hice.

 
Das media vuelta,
sin hacer ruido.
Te marchas.
 
No puedes ser un error y repetirte tantas veces. De todas las ganas de verte, todas fueron por el lado de contigo. Y eso no puede ser un error.
 
Perdóname si no insistí en saber lo que no querías contarme, solo respetaba lo que no querías hacer. No sé si era amor, quizá no. Solo sentía que te quería aunque no me hicieras formar parte.
 
Para ti no era amor, para mi, bueno, ya no importa.
 
Te pido disculpas si no quise quedarme con el final, es que no quiero. Me niego a borrar todo aquello que fuimos, lo que somos con lo que fuimos. ¿Qué me dices de cómo empezó todo?, ¿te acuerdas?. Si, yo si.
 
Y me fui a ser feliz, tienes razón.
Justo antes de mendigar amor, justo cuando las ganas me enseñaron todo aquello que queda por sentir. Me fui.
 
No voy a volver.
Y créeme si te digo que sí, sí importa.
 
©Eloy Cánovas
 
*Y este soy yo, el que a veces vuelve al baúl, a sentir.
A sentir que tan mal no lo hice, tanto no.*
 

Entendemos mal el mundo.

Lo entendemos mal, muy mal.
Leemos mal el mundo, y luego decimos que nos engaña. Odiamos a personas que no conocemos, y claro, nos engañan.

Nos quejamos continuamente por los sueños incumplidos, olvidándonos así que aún somos capaces de soñar.

Que de todas las historias que vivimos, nos quedamos con los finales, durase lo que durase. Y eso es lo que nos pasa, lo entendemos mal.

Vivimos sin sentir, para morir sintiéndolo.
Vivimos los finales, para olvidar los principios.
Idealizamos el amor, para que nunca cubra las expectativas.

Mientras tanto, la vida nos mantiene secuestrados obligándonos a disfrutarla, y nosotros empeñados en idear un plan de fuga.

La entendemos mal, muy mal.

©Eloy Cánovas

Y todo, todo, por amor.

Hay situaciones que no controlo.
No es porque no pueda, es porque no quiero.
No puedo evitarlo, no, no quiero.

No puedo evitar que un día dejen de mirarme, no lo haré.
Quizá porque ya no es, quedándome en que estuvo, que fue.
Qué menos que quedarte con un bonito recuerdo.

Si es mi culpa, será porque no lo cuidé, no lo merezco.
Si no es mi culpa, será porque tampoco lo merezco.

No puedo pedir amor, como tampoco puedo pedir confianza. Porque no quiero nada que no pueda cuidar, aunque sea a kilómetros. Porque distancia es cuando no amas.

Aunque sí puedo vivir, lo que tengo que vivir. Que quizá vivir sea eso, hacer lo que tienes que hacer, aunque te equivoques. Y aunque me equivoque, seguiré haciéndolo;

Quedarme en unos ojos que aguanten la mirada.
Y todo, todo, por amor.

Qué menos.

©Eloy Cánovas

Un bonito recuerdo

Ya está bien de morirse mientras parece que vives.
Deja de vivir con el corazón en un puño, no te olvidará tan fácilmente, de hecho, no podrá hacerlo nunca.

Ya quisiera olvidarte, ya.
Pero no ocurrirá, irás ocurriendo, porque eres imborrable.

Si supieras las veces que te piensa, pensarías que nunca acabó. Porque es así, nunca acaba, porque nunca se va.

Si te sigue queriendo, quizá no te lo diga, porque no necesitas que te lo digan. No vas a necesitar que alguien te diga que nos llevamos un pedazo de cielo que un día tocamos. Ya lo sabes, te lo llevas.

Pero dime una cosa, si vuelves al amor, prométeme que lo disfrutarás y dejarás que te disfrute. No sabrás hasta cuándo, no importa, de verdad.

Y si un día decides marcharte, no te vayas sin antes dejar un bonito recuerdo, un trozo de cielo donde quedarse a recordarte.

Quiere, quiere bien, quiere bonito.
Y te querrán cielo.

©Eloy Cánovas

Tiene algo.

Tiene algo.
No sé si es para mí, pero eso no la quita de en medio.
Qué va, la pone delante.
En el centro,
(a)dentro.

Ella es así, como cuando dejas de sufrir.
Como cuando ya no temes a lo que vendrá después de ser feliz.

Que cuando te invita a café, no llegas a terminarlo.
Como cuando la miras a los ojos, que ni la terminas, ni sales.

Os prometo que la he visto no necesitar a nadie.
Dice que prefiere elegir, a vivir sin ella por no escoger.

Y eso es lo que pasa,
que tiene algo.

Si no es para mi, seguiré preferiéndola.
Si un día me escoge, ya la llevaba dentro

©Eloy Cánovas