Qué sabrás tú.

Estoy cansado de gurúes y expertos del amor.
De quienes te dicen qué anida en tu estómago, si mariposas, espinas, libélulas o qué saben ellos. De quienes te cuestionan, que no es suficiente, que no sabes, que te faltó aquí, que no has querido bien, que no se lo merecía, que no la mereces. Que no, que no sabes ni conoces el amor.

Qué sabrás tú.

Si no te ha mirado el sur, hasta perder el norte.
Si no fuiste su prioridad, fuiste su única opción.
Si no te ha dicho ‘te estoy amando’ a los ojos.
Si no has besado una estrella que brilla al servicio de la humanidad.

Qué sabrás tú.

Si no te han amado tanto como para vivir en sus ojos.
Si no te han abierto el corazón para sentirte en casa.
Si no has querido vivir todas las vidas bajo el cabecero de una cama con vistas al firmamento.

Qué sabrás tú.

Acepto que me digas que no sé amar, pero no me digas que después de todo, no bebí un poco de eternidad. Que después de todo, no conocí el amor incondicional.

Otra cosa es que lo merezca. ∞

©Eloy Cánovas

Corazas

Hay un tratado universal sobre lo que acontece dentro,
poco se sabe de el, porque pocos nos dejamos tocar.

El corazón tiene su propio dialecto, se toca pero no se ve.
Es el único órgano capaz de sentir sin ser correspondido.
Y claro, luego pasa lo que pasa.

Llamamos abrazos al camino que nos conduce a el,
pero no sabemos cómo darlos, porque no son los brazos.

Sabemos rodear a las personas con ellos, y qué bien.
Pero no.

El tratado universal habla del corazón,
habla de tacto, habla de comunicar solo como él sabe, tocando.

Olvídate de los brazos, acerca tu coraza, vis a vis, una a otra.
Y ahora sí, usa los brazos y aprieta fuerte.

Así tú.
Así nosotros.

©Eloy Cánovas