El baúl de los recuerdos

Abro el baúl de los recuerdos.
Sí, eso que también soy yo.
Y se escucha…                                                       -Fue un error.
                        -No miraste por mi felicidad.
                                                        -Qué mal acabó todo.
                         -Te fuiste a ser feliz porque nunca me quisiste.
                                           -No te reconozco

Cierro el baúl. Ya es suficiente.

Uno recuerda cuando se fue justo un instante antes de pedir que le quieran. El vértigo de pedir algo así, acantilado abajo. ¿Cómo vas a pedir tal cosa?, claro, no lo hice.

 
Das media vuelta,
sin hacer ruido.
Te marchas.
 
No puedes ser un error y repetirte tantas veces. De todas las ganas de verte, todas fueron por el lado de contigo. Y eso no puede ser un error.
 
Perdóname si no insistí en saber lo que no querías contarme, solo respetaba lo que no querías hacer. No sé si era amor, quizá no. Solo sentía que te quería aunque no me hicieras formar parte.
 
Para ti no era amor, para mi, bueno, ya no importa.
 
Te pido disculpas si no quise quedarme con el final, es que no quiero. Me niego a borrar todo aquello que fuimos, lo que somos con lo que fuimos. ¿Qué me dices de cómo empezó todo?, ¿te acuerdas?. Si, yo si.
 
Y me fui a ser feliz, tienes razón.
Justo antes de mendigar amor, justo cuando las ganas me enseñaron todo aquello que queda por sentir. Me fui.
 
No voy a volver.
Y créeme si te digo que sí, sí importa.
 
©Eloy Cánovas
 
*Y este soy yo, el que a veces vuelve al baúl, a sentir.
A sentir que tan mal no lo hice, tanto no.*
 
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